Nuestra confianza y nuestras certezas describen nuestra Fé.
Debemos creer que Dios es Quien dice ser y que cumplirá sus promesas, aun cuando no lo vemos, porque la Palabra de Dios tiene Poder!!!
Abraham fue un hombre de Fé que obedeció a Dios sin discutir, aun cuando no entendía muchas de las cosas que sucedían, él caminaba hacia adelante, y lo que le permitía avanzar era esa Fé tan sólida que supo depositar en el Padre.
Incluso cuando Dios le pide a su propio hijo, su milagro, su sueño, Abraham obedece. Sin explicar demasiado, toma a su hijo y se dirige a ofrecerlo en sacrificio.
Admirable esa certeza de que Dios es soberano, me asombra… esa Fé es la que debemos anhelar y pedirle al Padre.
Fé es confiar en Dios y cumplir su voluntad a pesar de las circunstancias.
La Fé permite mirar más allá del sistema.
Creer en Dios es solo el comienzo.
No basta con saber que Dios existe, Él desea una relación personal y dinámica con nosotros.
Si lo buscamos con sinceridad nos va a premiar, como a Abraham, con su dulce e íntima presencia…
Hebreos 11,6